Capítulo 50 Fiorella

La sala de conferencias olía a cigarros rancios y cuero, el peso pesado de años de poder suspendido en el aire. Los hombres sentados en la larga mesa de caoba eran de los pocos que se habían quedado—hombres que trabajaban para mi padre, hombres que permanecieron cuando otros se fueron.

Me encontrab...

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