Capítulo catorce

Ascian roza mis labios con sus dedos, una mueca de desagrado en su rostro. —Me niego a creer que dejaste que ese humano te tocara.

Lo miro con asombro. ¿Cómo sabe eso? —Tú—

Él presiona un dedo contra mis labios, silenciándome. Sus ojos brillan con ira al pensar en Cosimo, y el sentimiento es mutuo...

Inicia sesión y continúa leyendo