Capítulo dieciséis

Mi nuevo esposo me da otro beso en la frente antes de levantarse grácilmente de nuestra cama.

—Vístete, pero quédate en esta habitación hasta que venga a buscarte yo mismo —me instruye, mientras se recoge su largo cabello negro en una trenza. Sus ojos plateados se dirigen hacia la puerta, su expres...

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