Capítulo veintidós

La cazadora me lanza una mirada fulminante desde mi posición elevada. —¿Esposa? ¿Una esposa humana? —escupe con incredulidad. El momento de distracción es todo lo que necesita la pantera para lanzarse sobre ella, derribándola al suelo con suficiente fuerza como para hacerme estremecer de simpatía. L...

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