Capítulo treinta y seis

El familiar aroma de manzanas y vegetación exuberante me envuelve, seguido por la suave presión de una mano en la parte baja de mi espalda. La aparición de Ascian fue tan sigilosa y repentina que Arcan tarda un momento en reaccionar, levantándose de un salto para girarse hacia él con un gruñido.

—¿...

Inicia sesión y continúa leyendo