Capítulo cuarenta y nueve

El silencio absoluto del dormitorio oscuro me envuelve como una manta de nieve fresca, dejándome a solas con mis pensamientos. Incluso después de un baño caliente y de ponerme un par de pijamas de cachemira nuevos, la seda de las sábanas contra la suavidad de mis piernas hace poco por consolarme est...

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