Huésped

Al regresar a la villa, Zorah no podía dejar de sonreír, tanto que le dolían las mejillas. Pasaron una mañana y tarde tan increíble que en verdad sentía que hicieron grandes avances en su relación.

—Vaya, si son el señor y la señora Lucchesi —una voz habló desde el final del camino.

Ícaro gruñó c...

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