Capítulo 24 Capitulo 24

El saco seguía ahí.

Renata lo vio desde el umbral, antes de encender la luz. La tela oscura descansaba sobre la mesa exactamente como la había dejado, pero las mangas parecían más abiertas, como si todavía guardaran la forma de sus hombros y el roce de las manos de Dante, más quietas cada vez. ...

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