CAPÍTULO 207

Caminamos de regreso hacia el Castillo.

Ambos estábamos atrapados en nuestras propias cabezas, repitiendo el mismo ciclo de preocupaciones, rascándolas como una costra que sabes que deberías dejar en paz.

Mi mano permaneció entrelazada con la de Alaric todo el camino. Cada pocos pasos, su pulgar a...

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