CAPÍTULO 215

El momento en que el castillo apareció a la vista, cambié de forma a mitad de paso—el pelaje retrocediendo, los huesos encajándose en su lugar, la ropa reformándose a mi alrededor mientras disminuía la velocidad hasta un trote.

Mi corazón seguía latiendo con fuerza, no por la carrera, sino por la n...

Inicia sesión y continúa leyendo