CAPÍTULO 232

AMARA

Su frente siguió pegada a la mía por un latido más y luego se apartó apenas lo suficiente para mirarme, de verdad mirarme.

Esos ojos oscuros bajaron por mi cuerpo despacio, deliberados, catalogando cada centímetro.

Su boca encontró el costado de mi cuello, besando suavemente sobre el pulso ...

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