Capítulo 41 cap 41

El eco del portazo aún vibraba en las vigas expuestas de la habitación, dejando tras de sí un silencio espeso, casi asfixiante, que contrastaba con la tormenta de insultos que Layla había esparcido en el umbral. Caminé de regreso hacia el centro del cuarto despojado, sintiendo la frialdad del sue...

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