Capítulo 39

Me senté en mi escritorio, recordando las palabras del mensajero. Las noticias eran inquietantes—peligrosas incluso—y mis instintos ya estaban en alerta máxima.

—¿De dónde viene esta información? —le pregunté.

—Es de Alyosha, mi señora. La envió directamente desde la frontera.

Alyosha. El nombre ...

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