Capítulo 166 El cicatrizado

LIRA

Un ojo.

Enorme y rojo. Un gigantesco ojo rojo.

El ojo parpadeó.

Y comprendí, con una oleada de terror que me robó el aire de los pulmones, que estaba mirando a un dragón.

Un dragón gigantesco.

Sus escamas eran negras, más negras que la noche, más negras que el carbón, más negras que cualq...

Inicia sesión y continúa leyendo