Capítulo 185 El presagio de los dioses

LIRA

Nos abrazamos.

Nos estrechamos como si no nos hubiéramos visto en años, no en semanas. Sentí sus lágrimas contra mi mejilla, sentí cómo sus brazos se apretaban a mi alrededor, sentí el calor de su presencia como un bálsamo sobre mi alma herida.

—Te extrañé —susurró.

—Yo también te extrañé.

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