EPÍLOGO 1: EL PESO DE LA PAZ.

CASSIAN

UN AÑO DESPUÉS

El sol se estaba poniendo sobre Aurelia.

Yo estaba de pie en el balcón del palacio, con las manos apoyadas en la fría baranda de piedra y la mirada fija en el horizonte. El cielo estaba pintado en tonos de oro y carmesí, y las nubes, veteadas con los colores de un día que m...

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