34 - El broche

LIRA

Cada día, la selección se alargaba sin fin. El gran comedor relucía bajo arañas de cristal, y la luz rebotaba en la cubertería pulida y en los platos y adornos dorados. Éramos once sentadas alrededor de la mesa larga, con el aire cargado de una tensión disfrazada de cortesía. Yo me quedaba cer...

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