38 - Un futuro sombrío

LIRA

En cuanto Elora salió de mi habitación, con el vestido que había traído aún extendido sobre mi cama como luz de luna derramada, volví a poner el libro de cuentas sobre mi regazo. Me temblaban las manos cuando desabroché el broche y lo abrí; el cuero viejo crujió en señal de protesta.

Las pági...

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