28. Pidiendo armas

—Está bien, Anna —sonrió para sí mismo, ya que realmente le encantaba el nombre que había inventado para llamarla—. Así que, aquí está nuestro acuerdo... —Lucien comenzó a explicarle a Brianna. Ya no podía evitarlo, ya que notó que ella lo había estado mirando impacientemente. No decía nada, pero ob...

Inicia sesión y continúa leyendo