Capítulo 34 El extraño

El extraño

El curador se llamaba Tomás Rivas —otro Rivas, y a Mateo se le puso la boca amarga— y tenía cara de no impresionarse con los pisos cincuenta. Llegó el jueves a las once, con un maletín feo y una libreta. Sofía lo miró desde el sofá como se mira a un profesor suplente.

—Hola. Soy Tomás. ...

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