Capítulo 37 37

Lo miré bajo mis pestañas, apretando un poco mis labios al escuchar su entonación. -¿No vas a matarla, verdad? -Le pregunté, encogiéndome de hombros cuando me di cuenta de lo ridícula que sonaba esa preocupación al ser puesta en voz alta.

En respuesta, Ares se echó a reír, y el sonido de su risa fue...

Inicia sesión y continúa leyendo