Capítulo 52 52

Las calles estaban vacías. El único negocio era la tienda donde estábamos, todo lo demás eran casas y departamentos, lo que hacía que nuestro caminar fuera solitario y silencioso. Cuando tropecé con mi propio pie y me aferré a Bruno con más fuerza para evitar caerme, me guió hasta el borde de la ace...

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