Capítulo 68 68

Luego sonrió, complacido de verme cediendo, y se bajó para acostarse a mi lado, pero también acercó mi cabeza a su pecho para que pudiéramos seguir muy cerca el uno del otro.

-Pero hay algo que me pone triste ahora -confesé, tocando su abdomen-. Y es porque perdiste mucho peso.

Ares me apretó más...

Inicia sesión y continúa leyendo