CAPÍTULO CIENTO CATORCE

Cuando desapareció de mi vista, fue cuando me di cuenta de que la única parte de él que reconocía eran sus ojos, su rostro y luego ese cuerno, considerando que había estado entre mis piernas más veces de las que podía contar.

Su cuerpo era diferente, más grande, musculoso, y una representación físi...

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