CAPÍTULO CIENTO TREINTA

Debería haber estado más feliz de lo que estaba. Finalmente, iba a convencer a Aria de que me perdonara, pero por otro lado, acababa de perder la oportunidad de darle a mi padre su guerra.

—Hola, nena —dije, corriendo hacia ella.

Al principio, se sonrojó profusamente, luego recordó que estaba enoj...

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