CAPÍTULO CIENTO CINCUENTA Y CUATRO

Me besó con hambre, devorando mis labios, mi lengua y mis gemidos. Me estaba reclamando una y otra vez, lo cual tenía sentido después de nuestra conversación emocional.

No me había dado cuenta de cuánto lo extrañaba.

Lo que tuve con cualquier otra persona antes de él era simplemente carnal, solo u...

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