CAPÍTULO CIENTO SESENTA Y TRES

Después del incidente, aumenté la seguridad y conseguí guardias más comprometidos; Octavio también envió a su mano derecha, y yo siempre estaba a su lado.

Las clases eran aburridísimas, pero me alegraba verla aprender, hacer preguntas y responder, y cada vez que llegábamos a casa, me pedía que sepa...

Inicia sesión y continúa leyendo