CAPÍTULO CIENTO SESENTA Y SIETE

Estuve en eso durante unas tres horas antes de que mi capacidad de atención se rompiera en dos. Todo el leer y navegar por las redes sociales había frito mi capacidad de concentración.

Cansada, me dispuse a sacar el pasador y dar por terminado el día cuando sentí un clic.

—Maldita sea —murmuré con...

Inicia sesión y continúa leyendo