CAPÍTULO CIENTO OCHENTA Y TRES

Esperé ansiosamente su regreso, mi mente corriendo descontrolada con diferentes pensamientos.

Me había prometido que me follaría aunque estuviera sangrando y no podía explicarme ni a mí misma por qué ese pensamiento me emocionaba.

¿Por qué no me repelía?

¿Y por qué no le repelía a él?

Supongo qu...

Inicia sesión y continúa leyendo