CAPÍTULO CIENTO NOVENTA Y DOS

Cuando recogí mis alas dentro de mi cuerpo, retomé mi forma humana y la levanté del suelo, mi corazón latiendo por dos razones peculiares.

Por un lado, tenía miedo de que la marca no tuviera suficiente poder para traerla de vuelta a mí, y que ya estuviera en las garras de Hades, y por otro lado, si...

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