CAPÍTULO DOSCIENTOS VEINTITRÉS

—¿Cómo te sientes?— le pregunté mientras estábamos acostados en la cama, aún vestidos.

Acabábamos de entrar en la habitación y podía sentir el peso emocional sobre él. Ambos nos dirigimos a la cama y acerqué su cabeza a mi pecho, ignorando sus protestas.

Esta noche él será mi bebé, no al revés.

—...

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