CAPÍTULO DOSCIENTOS VEINTICUATRO

El sentimiento de mi cuerpo cantando las melodías que él tocaba con sus dedos por todo mi ser era suficiente para llevarme al borde.

Ni siquiera había tocado mis áreas sensibles y ya era un desastre húmedo.

Estoy tan contenta de no haber salido con todos los demás.

Estaba apretada contra su robus...

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