CAPÍTULO DOSCIENTOS VEINTISÉIS

Alaric arrastró a un demonio desde el coche de Octavio, el mismo que me recordaba a cuando aún dirigía su banda de la Mafia. Lo dejó de inmediato después de regresar de su descanso de sanación con los Caídos.

—Ponlo en el calabozo y castígalo— ordenó Alaric a alguien —¡Asegúrate de que su humano es...

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