CAPÍTULO DOSCIENTOS TREINTA Y UNO

El ritual de coronación no fue nada complicado ni duradero.

Simplemente uní mi vida a la de ellos de manera que pudiera compartir mi energía y establecí caminos verbales para amar y respetar a su Príncipe.

Luego di mi sangre y eso fue todo.

¿Pero la fiesta después?

La cosa más salvaje que he vis...

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