CAPÍTULO CINCUENTA

Esa noche y durante el resto de la semana, él hizo que mi coño se corriera en varias posiciones, incluso en el balcón, sin importarle si todo el mundo nos veía.

Me recordó al día en que me lamió el coño justo en su oficina en Brooklyn.

Había pasado de no tener ninguna experiencia sexual a ser foll...

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