CAPÍTULO SESENTA Y UNO

Con un exhalar tembloroso, le di la espalda, arrodillándome en la gran cama.

Sentí humedad acumulándose entre mis piernas mientras él acariciaba mi hombro desnudo, dibujando círculos hasta la nuca y luego hasta mis orejas. Mi piel chispeaba con su proximidad y toque, mi cuerpo ansiando que cumplier...

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