CAPÍTULO SESENTA Y DOS ~ La carta

Frustrada, intenté levantarme de su cuerpo ya que no estaba haciendo nada, pero me mantuvo en su lugar agarrando las cuerdas y sujetándome.

—¿Cuál era nuestro acuerdo, Aria? —preguntó, su voz convirtiéndome en gelatina. Intentaba ser duro, pero solo hacía que se me erizara la piel en un ruego por a...

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