CAPÍTULO SESENTA Y CINCO

Una llamada rápida reveló que se había ido a casa con alguien, sus risitas mostrando cómo iban a pasar la noche antes de que cortara la llamada.

—Está bien —informé a Lucas, que estaba tan preocupado como yo.

—Gracias a Dios —respondió, y luego pasó su brazo alrededor de mi cintura—. Ahora, ¿puedo...

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