CAPÍTULO NOVENTA Y CUATRO

Casi abrazo a Octavio después de esa salvada, no habría sabido qué hacer.

Había logrado darme suficiente tiempo para cambiar mis rasgos sin que los humanos se asustaran.

Afortunadamente, el lugar estaba oscuro, así que nadie notó cómo contorsionaba mis facciones.

Justo después de que ella se fue,...

Inicia sesión y continúa leyendo