CAPÍTULO NOVENTA Y CINCO

A espantar a la chica demonio se volvió más difícil de lo que pensé. Habría podido ponerla en su lugar revelándole mi verdadera forma, pero temía que pudiera arruinar toda esta situación contándole a Aria quién era yo realmente, incluso si eso significaba exponerse a sí misma.

Así que seguí evitánd...

Inicia sesión y continúa leyendo