CAPÍTULO NOVENTA Y OCHO

Volamos de regreso y me dio su camisa para que la usara. Considerando lo alto que era, era casi lo mismo.

Él usó la mía y luego la cubrió con su chaqueta, y era nuestra broma interna.

Me acompañó de regreso a mi habitación, sosteniendo mi mano.

Cuando llegamos a mi puerta, nos quedamos parados in...

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