Capítulo 11 11

Capítulo 11

El silencio fue tan cortante que se podría haber roto con un dedo. Ella respiró hondo, recuperó la sonrisa y arregló el cuello de mi blusa como si nada.

—Cuidado, Natalia —susurró—. Una jovencita con tanta lengua puede terminar muy sola.

—Prefiero estar sola a estar disfrazada.

Salí ...

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