Capítulo 3 3

CAP 3

—¡Estas loco Donnato! —abri los ojos dejando la caja sobre la cama.

—Tu querías un regalo acorde a tu edad, eso es lo que te di.

Lo saqué a empujones de mi recámara, y cerré la puerta mientras suspiraba, abrí la caja y saqué el conjunto de lencería y me lo puse.

Era rojo, sexy y provocador, tenía una abertura en la parte de abajo, nunca me había sentido tan sensual, pero lo que más me hizo temblar es que el lo escogiera para mi

¿Acaso queria verme con el puesto?

En el comedor no dejo de mirarme, yo

Solo comi en silencio.

—¿Vas a usar mi regalo está noche? —bromeo burlón.

—¡Por favor Donnato! Es algo íntimo... Además soy... Inexperta.

El abrió los ojos y bebió un poco de vino

—Asi que aún eres virgen.

No le respondí, bebí de mi copa de vino y la tosi por los nervios que me embriagaban el alma.

Me levanté y me fui a dormir, pero no podía, daba vueltas en la cama pensando en ese regalo, en la lencería, en él.

Me coloque una bata encima y salí por el pasillo para buscarlo, hablar con él y preguntar el porqué de ese regalo tan particular.

Estaba jugando con fuego, pero quería quemarme, iba a ser un mes muy díficil estar tan cerca.

Llegue a su oficina, estaba un poco abierta, queria entrar pero me paralice al escucharlo gemir.

Estaba sin camisa con los ojos cerrados en su sofá, gruñía salvaje mientras su mano se movía con desenfreno sobre su polla.

Nunca había visto una en vivo y directo, grande, larga, era perfecta.

El movía las caderas como si quisiera que su masculinidad penetra algo imaginario que reemplazaba su mano.

—Virgen... Preciosa... Virgen

Me tape la mano con la boca para no hacer ruido ¿Estaba pensando en mí?¿Era yo la dueña de esa fantasía?

Gemía desesperado con los ojos cerrados y acelerando el masaje de su mano.

—Natalia... Dime qué quieres ser mía... Que quieres que sea el primero... Preciosa te deseo.

Lo vi venirse con una sonrisa en los labios imaginando que yo le pedia hacerme suya.

Abrió los ojos y me escondí.

—¿Natalia estás ahí?

Salí corriendo como pude a mi habitación sin hacer ruido, me acosté en la cama y me tape con las cobijas.

Unos minutos más tarde el entro a la habitación, cerre los ojos fingiendo estar dormida.

Paseo por mi habitación, entre abri los ojos y lo vi llevarse la pantaleta de la lencería que me compro, la olfateo, creo que se dio cuenta que el la había usado, se la guardo en el bolsillo y se fue de la habitación.

Tome un resopló de aire muy nerviosa por lo que acababa de pasar.

La imagen de Donnato tocándose de esa manera, deseando que en vez de esa mano fuera yo la que estaba encima suplicando por qué me hiciera su mujer, fue la imagen más sensual de mi vida.

Era lo que quería, desde que lo conoci lo había escrito en mi diario mil veces

"Quiero que Donnato sea el primero" "Quiero que el me quite la virginidad"

Agarre el juguete sexual, un vibrador pequeño, justo para una virgen.

Lo puse sobre mi clitoris, vibraba suave pero se sentía muy bien como cosquillas cerré los ojos, la imagen de el pensando en mí.

Quería entrar ayudarlo a aliviar esa maldita y deliciosa ereccion, decirle que yo también lo necesitaba como una desesperada.

Cerré los ojos, gemi, me vine en un orgasmo que nunca había sentido mojando la cama, el me estaba volviendo loca.

Muy temprano en la mañana baje a desayunar, para mi sorpresa el estaba preparando el desayuno con una seriedad como si se tratara de una cirugía.

Quería actuar normal con el, pero era imposible no estar nerviosa.

Me pasó un plato de hotcakes fruta cortada con forma de estrellita y mi jugo favorito.

—Llego hasta la noche, tengo asuntos, o salgas de la casa sin escolta.

Agarro su saco y se fue sin decir nada más.

Cuando me llevo el chófer el sonrió.

—El señor de verdad la quiere mucho, se levantó muy temprano a cocinarle, con videos de la redes porque nunca lo ha hecho.

Me sonroje ¿ De verdad yo era importante para el?

Al llegar a la escuela, Bruno me pidió hablar un momento, me tomo de la mano.

—Lo siento nena, ese día estaba ebrio, quiero que empecemos de cero.

Me solté de su agarre, no olvidaría tan fácil lo que hizo.

—¡Déjame en paz! No te quiero cerca de mi o le diré a mi familia.

Me aleje intentando ignorar al idiota.

Después de un largo día de clases regrese a casa, era fin de semana así que solo quería quedarme en mi habitación y estudiar como la nerd que era.

Pero al llegar Donnato estaba en mi habitación.

Abri los ojos cuando lo vi sostener mi diario y el vibrador.

—Anoche me masturbe pensando en él —leia los pasajes de mi diario con la mandíbula tensa.

Iba a girar la página donde describía mi fantasía de esa noche con el, me acerque y le quite mi diario.

—¡¿Por que lees mi diario?! No tienes derecho a invadir mi privacidad.

—¿Con quién estabas fantaseando anoche? Con el imbecil que no te respeto en el club.

—¡Eso no te importa! Tu no eres mi papá, solo me estás cuidando.

Me agarró de la cintura y me cargó hasta el escritorio.

Me quedé paralizada.

—¿Estabas fantaseando con el?

—No te voy a decir con quién —mande saliva míranos esos malditos labios carnosos.

—Es un niñito, nunca te hará sentir bien en tu primera vez, ellos solo lo quieren meter.

Podía ver su mandíbula tensa, su ceño fruncido ¿Estaba celoso?

—¿Como lo haría un hombre de verdad? —nunca me había atrevido a tanto.

Se acercó y olfateo mi cuello, me dio un besito que me hizo erizar cada centímetro de mi piel.

—Seria delicado... Te preparia... Para que ese día sintieras mucho placer, porque te alisto para ese momento.

Me acerqué a su oído

—¿Y si tú... Tu me preparas?

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