Capítulo 8 8

Capítulo 8

—Vaya, qué casualidad encontrarlos aquí.

La voz de Donnato sonó tan tranquila que casi me la creí. Me aparté de la mano de Matteo como si quemara y me giré con el corazón golpeándome las costillas.

Estaba de pie junto a nuestra mesa, con el traje gris impecable, la mano vendada y esa m...

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