Capítulo 100

No dejaré que ninguno de los dos me vea alterada. Hundo los talones, me trago el dolor y me pongo esa perfecta máscara de indiferencia. Él recorre los últimos pasos para recibir las puertas que se abren, y por dentro me quedo rígida. Intento relajarme y hacer que esto parezca lo más natural posible,...

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