Capítulo 147

Cuando llegamos a la puerta, Leila me abraza alrededor de la cabeza, plantándome unos cuantos besos más, sin querer dejarme ir sin una lluvia de cariño y palabras ininteligibles. Daniel desenreda brazos y piernas con maestría para que pueda liberarme antes de llevársela rumbo a su casa, que está a s...

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