Capítulo 178

—Bien, entonces nos quedamos en mi casa. Tú traes tu comida de conejo y me dejas a mí con mi refrigerador lleno de pizza fría, comida para llevar y chatarra.

Suelto un suspiro y entierro la cara sobre mis brazos extendidos, ignorando sus intentos de ponerme derecha, cerrando los ojos con la esperan...

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