Capítulo 250

Doblo una esquina y choco con una chica que va mirando al suelo, con la capucha subida, vestida de negro y claramente sin hogar. Se estrella contra mí, aunque intento esquivarla, suelta un «ooft» y luego se aparta a trompicones con un murmullo. Deslizo el teléfono de vuelta al bolsillo de mi sudader...

Inicia sesión y continúa leyendo