Capítulo 30

—Sigo queriéndote, Sophs. Lo sabes, ¿no? Sé que siempre estamos bromeando y burlándonos el uno del otro… Pero te quiero de verdad.

La mirada de Arrick se mantiene fija en mi cara, observándome de cerca justo cuando las puertas se abren con un ping, para mi enorme alivio. Me encojo de hombros a modo...

Inicia sesión y continúa leyendo