Capítulo 380

—¡Eres jodidamente imposible! —me grita Leila desde el otro lado de la mesa, y yo le respondo a gritos, en una rabia absoluta y desatada.

—No me voy a poner un jodido vestido de novia morado; el vestido no te toca a ti elegirlo. ¿En qué demonios estabas pensando? —le lanzo su cuadernillo, que rebot...

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